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Investigador, escritor y periodista (2007)

Entrevista de Hedilberto Sámano Flores para Quehacer Político, 7 al 13 de enero de 2007.

Raúl Trejo Delarbre es investigador titular en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; cursó la licenciatura de Periodismo y Comunicación, realizó una maestría en Estudios Latinoamericanos y un doctorado en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la misma universidad, de la cual ha sido profesor por más de 30 años.

Fue director del semanario Etcétera y colaboró en diversos medios impresos nacionales como articulista durante 25 años. También ha sido comentarista político en radio y televisión. Es autor de una decena de libros sobre asuntos sociales y temas relacionados con los medios de comunicación, entre los que están La nueva alfombra mágica (Fundesco, Madrid y Diana, México, 1996); La prensa marginal (El caballito, 1975); Ver, pero también leer (Instituto Nacional del Consumidor-Gernika, 1991); y La sociedad ausente (Cal y Arena, 1992).

–¿Qué lema de campaña tendría o sería usted?

–La verdad, no estoy en campaña, ni he pensado estarlo, pero si estuviera en una, mi lema haría ofertas, propuestas y hablaría menos de mí que de lo que propongo; pero no se me ocurre una en específico.

–¿Si usted fuera un político fallecido de cualquier país, cuál sería?

–Diría que reconozco la visión estatal del general Lázaro Cárdenas, de Winston Churchill, el carisma y las travesuras de John F. Kennedy, y desde luego la valentía y el talante ético de Salvador Allende.

–¿Si usted fuera un político vivo de cualquier país, cuál sería?

–Difícilmente me considero político, pero tengo especial admiración por Othón Salazar, el viejo dirigente de los profesores democráticos que también ha sido defensor de las causas de los más pobres en México, más allá de cualquier bandera política.

–¿Personaje político que deteste?

–Andrés Manuel López Obrador.

–¿Qué es lo mejor de la política nacional?

–Su historia, en la capacidad de diálogo, en interlocución de sus actores, en las muchas enseñanzas de las adversidades que se pueden superar cuando hay ganas de hacer auténtica política.

–¿Qué es lo peor de la política nacional?

–Creo que la falta de interlocución, en la falta de debate.

–¿Quién sería la primera dama ideal?

–Para el actual Presidente, supongo, porque sino le mencionaría alguna actriz muy glamorosa. Yo creo que la primera dama actual, la señora Calderón, tiene inteligencia, prudencia y discreción para contrastar con su antecesora de manera muy favorable.

–¿Qué tipo de ley propondría si fuera legislador?

–Leyes para regular el creciente y desbordado poder de los medios de comunicación.

–¿Qué tipo de leyes no apoyaría?

–Nunca apoyaría las leyes que tiendan a fortalecer el poder de los que ahora tienen más.

–¿De qué secretaría de Estado sería titular si se viera obligado a ello?

–Tendrían que obligarme pero supongo que de la Secretaría de Educación Pública.

–¿De qué secretaría de Estado nunca sería titular?

–De la Secretaría de Marina, porque no sé nadar, entre otras cosas.

–¿Cuál es el principal problema de México para usted?

–La desigualdad social y la inseguridad.

–¿Qué es lo mejor de vivir en México?

–La posibilidad de vivir con familiares, con amigos, con la gente que uno estima.

–¿Cómo se define ideológicamente?

–Quiero definirme como una persona de izquierda, pero también reconozco las ambigüedades y contradicciones que hay en la conceptualización de este término.

–¿Qué ideología política detesta?

–Más que ideología, detesto las intolerancias que se cobijan tanto en las izquierdas como en las derechas.

–El mejor Presidente de México y ¿por qué?

–Quizá Benito Juárez por su capacidad para enfrentar acechanzas externas y para fortalecer al país a partir de una política de reformas indispensables.

–El peor Presidente y ¿por qué?

–De manera sentimental, pero también con muchas razones, yo diría que Gustavo Díaz Ordaz, por su intolerancia que se manifestó, de manera peculiar, sobre la sociedad el 2 de octubre del 68.

–¿Si usted fuera un sentimiento, cuál sería?

–Me gustaría decir que la alegría y la esperanza, pero a estas alturas de la vida, a lo mejor sería la resignación.

–¿Qué diría su epitafio?

–Me gustaría que dijera: Aquí yace Raúl Trejo, que nació en 1953 y murió en el año 2126. Pero como no es posible, lo más seguro es que me incineren cuando yo deje de estar presente en esta vida.

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