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Nuevos medios, misma sociedad (1997)

Reformas económicas, prensa y poder político

Respuestas al cuestionario sobre modernización económica y medios de comunicación en México enviado en 1997 por  Magali Muría, estudiante mexicana en el posgrado de una universidad estadounidense.

 

1. Mi tesis trata de vincular las reformas económicas que se han llevado a cabo en México en los últimos 10 años, con el comportamiento de los medios de comunicación. Yo quisiera preguntarle qué cambios observa usted en los medios como resultado de la reforma económica. ¿Cree usted que la reforma ha contribuido a que haya mayor apertura?

-Esencialmente, advierto tres cambios.

Uno: el establecimiento de una competencia que antes no existía entre los medios mexicanos. En el caso de la televisión, Televisa no tenía contrapesos delante suyo. En la prensa, todos los periódicos publicaban lo mismo (o casi) porque dependían de una sola fuente informativa que era el gobierno. No había alicientes para que los medios disputaran audiencias, porque el número de lectores era secundario y en el caso de los medios electrónicos (la radio quizá tenga rasgos más específicos) las audiencias eran cautivas. Eso comenzó a terminar recientemente y ahora, para subsistir, los medios necesitan pelear por los públicos aunque se trata de un proceso contradictorio y que no ha terminado.

Por ello, Dos: hay un mayor profesionalismo y no me refiero sólo a que los periodistas tengan preparación universitaria, sino a que el cuidado en la búsqueda de noticias, la acuciosidad en el comentario y el respeto por los públicos comienza a constituir –sin que esto sea aún generalizado—una tendencia que refresca el ambiente en los medios.

Y Tres: en la sociedad mexicana, también de manera incipiente, empieza a haber mayor atención crítica –y algo de exigencia– respecto de los medios. Estas son apenas tendencias y no necesariamente obedecen a la reforma económica. De hecho, no encuentro un solo cambio significativo que se pueda decir haya surgido directamente como resultado de la modernización de la economía. Más bien, se trata de procesos que han sido simultáneos y

que se han influido mutuamente.

2. En varios de sus libros, usted ha dado pautas para creer que la transición política abre espacios en los medios para la sociedad civil y los partidos políticos. Me gustaría saber cuál es su evaluación de las ultimas elecciones a este respecto, así como las elecciones de 1994.

-La transición no ha evolucionado al margen de la renovación y extensión de la sociedad mexicana. Una y otra, han estado interrelacionadas. Así, más que haber espacios para la sociedad en los medios que ya existían, tenemos: a) medios nuevos que obedecen a grupos y/o intereses menos estrechos, aunque no por ello “de la sociedad” en general y b) apertura de medios tradicionales a intereses que antes no aparecían representados en ellos (por ejemplo, los noticieros de Televisa que ahora dan al PRD un espacio antes impensable).

No creo que las elecciones recientes hayan sido el parteaguas de la

transición mexicana como algunos comentaristas, muy dados a buscar momentos fundacionales a cada rato, han venido insistiendo. Creo que en julio pasado tuvimos elecciones limpias porque todos los actores políticos institucionales estaban interesados en ello y además, con una

competitividad mayor que en otras ocasiones porque las nuevas reglas

electorales restringieron, en efecto, la capacidad de acopio financiero del PRI y dotaron de mayores recursos a los partidos de la oposición. Pero limpieza electoral, ya habíamos tenido desde 1994, cuando las elecciones fueron tan claras que no recibieron impugnaciones significativas.

Unas palabras sobre la “sociedad civil”. Yo recurría mucho a ese término, en el sentido gramsciano, para distinguir a la sociedad emergente de la “sociedad política”. Pero desde hace doce años ha sido tan maltratado, que ya no quiere decir lo mismo. Me explico: en rigor, la sociedad civil es la sociedad toda. Pero para quienes utilizan con mayor asiduidad ese término, la sociedad civil es solo la sociedad activa o, incluso, la que tiene posiciones contestatarias respecto del sistema político y ese empleo no es precisamente riguroso. La sociedad civil, en sentido estricto, está compuesta mayoritariamente por la gente que aplaude los programas de Televisa, lee el periódico La Prensay vota por el PRI. Para quienes han mitificado el término, la sociedad civil es sólo aquella que simpatiza con el neozapatismo, ve las telenovelas del canal 13 y/o lee La Jornada. Y pues no es lo mismo.

3. Me gustaría también preguntarle cuáles son los cambios (si es que los hay) más importantes que han tenido lugar como consecuencia de la apertura del mercado a la importación de papel. En otras palabras, me refiero al hecho de que el monopolio de PIPSA se abolió.

-De hecho, antes de los cambios que PIPSA experimentó el sexenio pasado ya había editores que compraban papel directamente en el extranjero: eso nunca ha estado prohibido. PIPSA era un monopolio porque la enorme mayoría de usuarios de papel periódico, cuando no todos, preferían comprarle a ella. Y lo siguen haciendo, no sólo por el precio del papel mexicano sino por las dificultades para transportarlo y almacenarlo cuando se adquiere en otros sitios.

Hay periódicos que han elegido papel de otra calidad (por ejemplo El Economista) y que han tenido dificultades serias para abastecerse fuera del país, sobre todo cuando el peso se ha devaluado. Y por otro lado, no parece haber un mercado suficientemente amplio para que los productores extranjeros quieran vender en México.

(Yo soy, como quizá  sabes, director del semanario etcétera, que se ha impreso en un papel fabricado en México por una empresa privada, aunque también PIPSA hace un producto similar. En un par de ocasiones nos han ofrecido papel de importación, una vez de Canadá y otra ¡de Rusia! En ambos casos, aunque el precio puesto en planta resultaba atractivo, el problema era el traslado a México. Sólo una publicación con gran tiraje, dinero líquido para invertir en esa materia prima y grandes bodegas para almacenarla, puede interesarse en el papel fabricado fuera del país).

4. Aparentemente, como resultado de la reforma económica se está construyendo una nueva relación prensa-gobierno. ¿Cómo caracteriza usted esta nueva relación?

-Insisto: creo que la reforma económica no determina los cambios en los medios. Espero no estar contraviniendo la idea central de tu trabajo. Imaginemos, por ejemplo, que no hubiéramos tenido cambios en la economía, que la apertura no hubiese ocurrido y que en el mundo no se hubieran caído muros, bloques e ideologías. Aún en esa hipótesis, creo que es indudable que los medios de comunicación hubieran experimentado los cambios que ahora vemos y que, reitero, son insuficientes. Tales cambios se han debido a la necesidad de modernización del sistema político, al empuje de nuevos actores políticos (que ha incluido una renovación de las élites con pero más allá del PRI) y a las exigencias de los segmentos más activos de la sociedad mexicana.

Ya encarrerado, me animo a proponer una hipótesis reaccionaria: quizá la reforma económica no estimula, sino contiene a los cambios políticos y entre ellos, la modernización de los medios. Si la reforma funciona, se traduciría entre otras cosas en una mejoría en las condiciones de vida o al menos, en las expectativas de mejoramiento de la gente. Y con bonanza económica, quizá algunos de los ciudadanos que propugnan por cambios políticos estarían dedicados a aprovechar esa prosperidad en vez de querer modernizar al sistema. Es, claro, una hipótesis.

Sobre la relación prensa-gobierno: hace algunos años la califiqué como perversa. Y lo sigue siendo. En todo el mundo el trato entre periodistas y políticos es tortuoso, difícil y tenso. Pero en México además, arrastra las consecuencias de la subordinación forzosa pero a veces gustosa, que muchos periodistas tenían respecto del poder político. En amplias áreas de la prensa, ese trato no ha cambiado o no ha cambiado del todo. En otras, hay una suerte de revancha por parte de periodistas que habiendo sido partícipes del trato tradicional ahora toman desquite de los funcionarios a quienes antes les pedían favores y prebendas. Esa relación, sobre todo, sigue siendo poco clara porque se mantiene la publicidad de algunas zonas del gobierno en revistas y periódicos que no tienen lectores, porque se mantienen las carpetas de recortes que en cada secretaría de Estado logran para algunos columnistas una audiencia entre funcionarios que de otra manera no existiría y porque no pocos periodistas siguen participando de los juegos de presiones y extorsiones a veces de maneras muy imaginativas.

Es, en todo caso, una relación que como todo, está cambiando. Pero

despacio.

5. Por último, me interesa qué tan importante cree usted que es establecer un nuevo marco legal para el funcionamiento de los medios de comunicación.

-Es indispensable. Las leyes que tenemos son atrasadas y/o no se aplican. No puede haber nuevo trato entre los medios y la sociedad o entre ellos y el poder, sin cambios legales. Por ejemplo: para renovar el régimen de concesiones de radio y TV, para establecer derechos y medios de defensa de la sociedad ante los medios y para dotar de certezas jurídicas a los empresarios de la radiodifusión que a menudo se quejan de la discrecionalidad que prevalece en su trato con el gobierno (pese a lo cual, no quieren que las leyes cambien).

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